Una historia de hongos
Es curioso como uno observa el mundo desde su realidad. Estamos acostumbrados a ver a los animales moverse de determinadas maneras. Si menciono el movimiento de una serpiente, todos visualizamos su forma de reptar por el terreno. Lo mismo ocurre si menciono a un delfín, una hormiga y una hiena. Nuestros movimientos definen nuestra forma de interactuar con el mundo, ese que se encuentra a unos escasos milímetros de nuestro propio interior.
Ahora, si pensamos en los movimientos de otros organismos, ¿qué ocurre? Sabemos que es poco probable que una enredadera nos salte al cuello para ahorcarnos o que una seta nos persiga a los saltos por el campo, pero poco más.
Hoy quiero adentrarnos en el movimiento que ocurre en el cuerpo de un grupo de hongos, en particular los filamentosos. En los últimos años estos organismos han ganado notoriedad debido al descubrimiento de su capacidad de comunicar árboles en los bosques a través de su cuerpo, llevando mensajes y nutrientes entre ellos. Esto, sin embargo, no es algo tan descabellado cuando entendemos cómo los hongos filamentosos interactúan con el mundo: El secreto está en sus filamentos, que denominamos hifas y que en su conjunto llamamos micelio. Estos filamentos pueden pensarse como manojos de cables, hilos o cabellos, pero ¿cómo se mueven? Esa es la verdadera maravilla de su metabolismo.
Por su aspecto uno tiende a asociarlas con las raíces de las plantas, lo cual es un error gravísimo. En la analogía con las plantas, el micelio representa a todo el árbol y las setas que vemos son solamente sus frutos. ¡El organismo vive sepultado toda su vida! De allí que solo cuando tenga condiciones favorables se dedique a producir setas para reproducirse. El hecho de que vivan “sepultados”, o si nos ponemos más poéticos, sumergidos en su propio alimento, hace que su capacidad de movimiento esté restringida, al menos en cuanto a los movimientos que imaginamos cuando pensamos en animales.
Podemos pensar a los filamentos como túneles totalmente herméticos en toda su periferia, excepto en los extremos. Allí ocurre la magia. En sus extremos, los filamentos despliegan el máximo abanico de expresiones enzimáticas y metabólicas. El extremo de los filamentos, llamado Spitzenkörper, es el límite activo desde el que estos singulares organismos interactúan con el mundo exterior, sensan hacia donde avanzar, se alimentan, respiran, todo lo que los define como seres vivos.
Ahora uno podría obviar lo que acabamos de decir: podemos pensar a las hifas como túneles. Si en un extremo tenemos una frontera con tal cantidad de tránsito, ¿qué tenemos en el otro extremo? Exacto, otro túnel interconectado, que a su vez termina en otro Spitzenkörper o frontera activa. Y aquí hay otro detalle, si las hifas son túneles, ¿qué ocurre dentro? Eso es, movimiento. Si las paredes de los filamentos son las paredes del cuerpo del hongo, eso significa que lo que se mueve dentro es su propio contenido, organelas, citoplasma: sus mismísimas vísceras. Los hongos filamentosos mueven el contenido de sus células entre extremos interconectados de acuerdo a la necesidad, dirección y estímulo externo que tengan. Esta singular forma de moverse se conoce como ciclosis, o movimiento citoplasmático.
Otra forma de pensar el movimiento de estos organismos es haciendo un paralelismo con nuestro cuerpo humano. Imaginemos que estamos sepultados en el suelo, o dentro de la madera como muchos hongos degradadores, con nuestras extremidades estiradas. Al estar sepultados no podemos mover nuestro cuerpo en el sentido animal, así que si quisiéramos ver el camino que tenemos delante de nuestras manos estiradas, lo que haríamos como hongos sería permitir a nuestros ojos moverse desde nuestra cara hacia las yemas de nuestros dedos. ¿Qué vemos comida pero está lejos de nuestra boca? No hay ningún problema, movemos nuestro estómago hacia donde recién estaban nuestros ojos y permitimos que nuestros jugos gástricos digieran la comida fuera de nuestro cuerpo. Ahora que la digerimos podemos ingerirla con mayor facilidad. Y así nos moveríamos por el mundo. De hecho así se mueven por el mundo estos seres, tan vivos como nosotros.
Comentarios
Insuperable!!
súper interesante!
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